Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos

MÁLAGA, LA DESBANDÁ, Y EL ODIO EN TRES TIEMPOS



Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti
Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti
Febrero de 1937. En esta imagen se puede reconocer la carretera nacional N°340 a su paso por la localidad de Almuñecar

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LA DESBANDÁ es el éxodo de la población de la ciudad de Málaga hacia la ciudad de Almería ante la inminente toma de la ciudad por parte del bando sublevado durante la guerra civil española. Sucedió entre el 8 y el 14 de febrero de 1937.

    Dentro del contexto de la guerra civil española son poco conocidos los hechos que transcurrieron los días anteriores y sobre todo los posteriores al 8 de febrero de 1937, día en que la ciudad de Málaga cayó en manos del bando sublevado/nacional.
    En los días previos al asalto final tres columnas principales convergían sobre Málaga, una por la costa desde Marbella, otra desde Ronda y una tercera desde Antequera formada por el Corpo Truppe Voluntarie, italianos al Mando del General Roatta, apoyados por carros de asalto y la aviación italiana.
    Los habitantes de los pueblos de la provincia de Málaga escapaban de los invasores hacia la capital razón por la cual es difícil determinar cuántas personas había en Málaga previamente al asalto. La población de Málaga antes de la guerra estaba estimada en 180.000 o 190.000 habitantes. Es posible que entre 50.000 y 100.000 personas más podrían haber llegado en esos días a la capital provenientes de los pueblos del interior de la provincia que estaban siendo tomados.
    Málaga estaba defendida por milicianos en un número que hoy resulta muy difícil de determinar y que distintas fuentes estiman en un amplio rango que va desde los 12.000 hasta los 40.000 efectivos. Sí se sabe que no había más de 8.000 fusiles con escasa munición y sólo 16 piezas de artillería. Los milicianos eran integrantes de los partidos políticos y de los sindicatos. No tenían ningún tipo de entrenamiento militar y menos aún experiencia en combate.
    El día 5 de febrero los italianos deciden poner en práctica la guerra relámpago que luego se popularizaría en la segunda guerra mundial, y avanzan con los blindados sin esperar a la infantería y sin batir las líneas enemigas que son superadas. Ante este inesperado y rápido avance, se desorganiza la defensa y se produce la huida generalizada de los milicianos hacia la ciudad. En la tarde del 7 de febrero los italianos llegan por las carreteras de Almogía y Casabermeja hasta los primeros barrios de Málaga y se detienen porque se les da la orden de esperar al ejército español, que al mando de Francisco de Borbón, duque de Sevilla, aún no llegaba desde Ronda a pesar de haber encontrado poca resistencia en el camino.

Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti
Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti
Tropas italianas en las alturas cercanas a Málaga. Al fondo se observa la silueta de la catedral

Ante esta situación y la probabilidad de quedar sitiados, José Villalba Rubio, el general republicano que estaba a cargo de la defensa, dio por perdida la ciudad y ordenó la evacuación.
    Los relatos provenientes de quienes llegaban de los pueblos, que hablaban de que los “fascistas” no dejaban a nadie con vida, lograron que la mayor parte de la población se lanzara a la carretera que lleva hacia Almería durante la noche y la madrugada del 7 al 8 de febrero. Cuando durante la mañana del día 8, al fin el duque de Sevilla entró en la ciudad, la encontró casi desierta.
    Se cree que dos tercios de las personas que estaban en Málaga en ese momento huyeron, entre 150.000 y 200.000, llevando lo que pudieran al hombro, en burros, y carros. Familias enteras con muchos niños pequeños, ancianos y hasta embarazadas salieron a pie de la ciudad. Algunos pocos autobuses y camiones tomaron la delantera de la caravana. Los milicianos remanentes cubrieron la retaguardia en los primeros momentos de la retirada pero a medida que las fuerzas enemigas les daban alcance rebasaron a los civiles dejándolos a su suerte.
    Hoy en día la distancia desde Málaga hasta Almería por carretera nacional N°340 es de 220 kilómetros, pero en aquella época serían algunos más porque la carretera daba muchas más vueltas. ¿Cuánto puede caminar al día una familia con niños pequeños? La respuesta es que los que lograron llegar a destino cubrieron el recorrido en aproximadamente 7 u 8 días, pero muchos, cerca de la mitad, se quedaron en el camino o regresaron a Málaga ante la imposibilidad de continuar.

Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti

    Además de la distancia, el hambre, la sed, el cansancio, y el frío por las noches, quienes huían tuvieron que enfrentarse a algo mucho peor. Cuando las fuerzas sublevadas/nacionales fueron informadas por la aviación de que grandes columnas de gente huían por la carretera hacia Almería, se ordenó su persecución y hostigamiento.

“Una parte de nuestra aviación me comunicaba que grandes masas huían a todo correr hacia Motril. Para acompañarles en su huida y hacerles correr más a prisa, enviamos a nuestra aviación, que les bombardeó."
General Queipo de Llano (9 de febrero de 1937) en una de sus famosas alocuciones radiofónicas


    Bombarderos italianos Savoia Marchetti descargaron sus bombas sobre la columna de gente sembrando el pánico y provocando la muerte de centenares de personas. Los cazas Fiat que no portaban bombas se dedicaron a ametrallar la carretera con sus cañones. Cuando a los italianos se les agotaron las municiones, el mismo Queipo del Llano se embarcó en el crucero Baleares, y junto con los cruceros Canarias y Almirante Cervera se dedicaron a cañonear la carretera de la costa. Utilizando el ingenio para producir la mayor cantidad de muertes posibles, buscaron los tramos en que la carretera circulaba entre las montañas y el mar, para apuntar sus cañones montaña arriba y producir derrumbes que sepultaran a la multitud.

Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti
Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti
En primer plano un bombardero italiano trimotor Savoia Marchetti, debajo los cruceros Baleares y Almirante Cervera

    El mismo día 8 de febrero un desembarco en Torre del Mar a unos cincuenta kilómetros de Málaga cortó la columna y obligó a todos los que aún no habían pasado por ese punto a regresar a la ciudad.
    El 14 de Febrero un batallón del ejército republicano asentado en Almería, avanzó hasta Albuñol y logró que la persecución a los civiles se detuviera en ese punto. Los que habían logrado llegar hasta allí tendrían el camino despejado hasta Almería, pero aún les quedaban setenta kilómetros que serían de extrema dureza por el cansancio y la tensión acumulada después de varios días de marcha bajo asedio por aire y por mar. Un médico canadiense, el doctor Norman Bethune, con una ambulancia preparada para hacer transfusiones de sangre, hizo infinitos viajes de ida y vuelta a Almería, trasladando a quienes había quedado a un lado del camino, totalmente agotados e imposibilitados de continuar. En los primeros viajes trasladó sólo a niños, pero luego ante el drama que suponía la separación de sus padres decidió trasladar a familias enteras. No se detuvo durante tres días y sus noches hasta que ya nadie quedó en la carretera. Él fue el único que es ese momento documentó el éxodo que fue ignorado durante décadas tanto por los ganadores de la guerra, como por la república a la que poco le interesó la suerte corrida por los habitantes de Málaga.
    Resulta muy difícil poner en números la masacre de la carretera Málaga-Almería porque los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes en los cementerios de los pueblos y no se documentaron o simplemente se echaron al mar, pero hoy se estima que al menos 5.000 personas murieron en ese viaje.

Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti
Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti

    Los que regresaron a Málaga no corrieron mejor suerte. Sólo durante los dos días posteriores a la toma se fusilaron 2000 personas. Y en los meses e incluso años siguientes la persecución continuó. Haber estado afiliado a alguno de los partidos políticos afines a la república, o a algún sindicato, ser comunista o anarquista, o incluso haber hablado mal del cura del barrio eran causas para aplicar la pena capital.
    El cementerio de San Rafael se fue llenando de fosas comunes. Las ejecuciones se hacían contra la misma tapia del cementerio o a veces al pie de la fosa. Desde el año 2004 y hasta el 2010, en un largo y arduo trabajo, se recuperaron 4400 cuerpos de los cuales cerca de 2800 están identificados con nombre y apellido. Y esto fue sólo en la ciudad de Málaga. En toda la provincia se tiene constancia de un total de 99 fosas comunes muchas de las cuales aún no han sido investigadas. La junta de Andalucía tiene publicado un mapa donde da cuenta de 700 fosas comunes en toda la comunidad autónoma que contendrían un total de 45.000 cuerpos.
Ver web junta de Andalucía

    Deberíamos preguntarnos cuál fue la causa de semejante genocidio. Ideológicamente la excusa era eliminar al enemigo, esos enemigos socialistas, comunistas, anarquistas y sindicalistas que siempre atentarían en contra de la forma de gobierno vertical y autoritaria que se pretendía imponer. En la represión se sumó el desprecio por la vida humana demostrado por los gobernantes de mayor rango. En el caso particular de Andalucía, el General Queipo de Llano, quién se hacía llamar “virrey de Andalucía”, fue uno de los principales instigadores de las prácticas represivas más salvajes, a las que dio rienda suelta desde el mismo inicio de la guerra civil, el día del levantamiento del 18 de julio de 1936, cuando ejecutó de inmediato a todos los que mostraban la más mínima duda en secundarlo.
    Por otra parte tenemos que ser conscientes que mismo en Málaga hubo episodios violentos por parte de simpatizantes radicales de los partidos políticos de izquierda durante la república. Los episodios más graves fueron los fusilamientos de militares y funcionarios que habían participado del golpe del 18 de julio. Durante agosto y septiembre de 1936 muchos de ellos fueron sacados de las cárceles en donde estaban alojados y fusilados sin más frente a la tapia del cementerio. Sus cuerpos fueron exhumados al año siguiente y contabilizaron 941.
    La violencia existió desde ambas partes, aunque está claro que por parte de los sublevados y de la dictadura que les siguió, el número de damnificados fue exponencialmente superior.
    La cuestión final sería intentar descubrir la causa de tanto odio. El origen de esa espiral de violencia en dónde cada parte acometía la venganza en un nivel cada vez mayor.
    Tendríamos que indagar en la sociedad y en la economía, en el modo de vida que prevaleció en Andalucía y que permaneció casi inalterado desde la edad media. La propiedad de la tierra estaba en manos de un grupo reducido de familias y de integrantes de la iglesia, que en pleno siglo XX continuaban funcionando como señores feudales. El resto de la población, sobre todo la rural que era la mayoría, vivían en un estado de virtual esclavitud. Trabajaban a destajo en la más absoluta miseria sólo para proveerse el sustento cotidiano, sin ninguna posibilidad de ascenso social o acceso a convertirse en pequeños propietarios.
    Cuando a fines del siglo XIX, comenzaron a llegar desde otros países de Europa ideas que promulgaban otro tipo de realidades sociales, muchos campesinos y también trabajadores urbanos adhirieron a esas ideas socialistas, comunistas, y anarquistas, y comenzaron a agruparse en torno a los sindicatos. En consecuencia la conflictividad social fue en progresivo aumento. Cuando en 1931 se alzó la Segunda República Española, los conflictos estaban en un punto álgido, y con la llegada a posiciones de poder de muchos elementos que estaban resentidos después de tantos años de opresión, se liberó la ira colectiva que tuvo como destinatarios primarios a la burguesía de las ciudades y la iglesia.

Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti
Málaga, la desbandá, y el odio en tres tiempos. Artículo. Fernando Fontenla Felipetti
La clase acomodada Malagueña vivía ignorando lo que se cocinaba entre los campesinos y trabajadores

    En Málaga, el mismo día de la proclamación de la republica y durante todo el día siguiente, la gente se volcó a las calles a quemar iglesias y conventos. No quedó casi ninguno sin arder. Y luego de acabar con las Iglesias, la furia incendiaria continuó con las viviendas de los ricos en los barrios de La Caleta y El Limonar.  
    El recién formado gobierno de la República los dejó hacer, porque eran sus propios partidarios, pero esta violencia desatada generó una contra reacción, mucho más violenta aún, que terminó con la instauración de un gobierno autoritario que duró dos generaciones, y que marcó la etapa más oscura de la España moderna.

Fernando Fontenla Felipetti - 4 de Noviembre de 2019