LA ÚLTIMA MISIÓN: ARA SANTA FE

LA ÚLTIMA MISIÓN: ARA SANTA FE


En homenaje a Félix Artuso, abatido siendo prisionero de guerra y estando desarmado. Enterrado en soledad en uno de los rincones más alejados de la patria, las islas Georgias del sur. Y al cabo Alberto Macías, que entregó su pierna defendiendo su nave con armas livianas, frente a misiles, torpedos y cargas de profundidad.

La última misión: ARA Santa Fe. Fernando Fontenla Felipetti
La última misión: ARA Santa Fe. Fernando Fontenla Felipetti
La última misión: ARA Santa Fe. Fernando Fontenla Felipetti
El ARA Santa Fe en Ushuaia en 1978
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Pocos días antes de la navidad de 1981, el capitán de corbeta Horacio Bicain recibió un comunicado en donde se le adjudicaba el mando del submarino ARA Santa Fe. Al asistir a la base de Mar del Plata para recibir el comando del submarino, se encontró con el comandante anterior de la nave, el capitán Julio Grosso.

Grosso traía un sobre en la mano que le entregó a Bicain. Era el informe secreto sobre el estado del submarino. Al darle una primera leída al contenido del informe, Bicain fue consciente de que el estado de la nave era sumamente precario. No se sorprendió demasiado debido a la antigüedad del submarino, aunque había albergado la esperanza de encontrarse con algo mejor. Pensó en que tendía que adaptarse a las circunstancias y sacarle el mejor provecho posible a la limitada operatividad que le podría brindar la veterana nave. Lo que no tenía forma de imaginarse Horacio Bicain, era que pocos meses después tendría que llevar al ARA Santa Fe y a sus tripulantes a la guerra.

En la primera salida al mar, aún en compañía del capitán Grosso, el submarino no podía sumergirse. Hubo que sacarlo al dique seco y allí se comprobó que se había perdido una pieza del plano de profundidad. Se pudo hacer una reparación informal y en esas condiciones se salió a navegar. El principal problema que se presentó fue que las baterías sólo se cargaban en un porcentaje limitado, lo que restringía la navegación en inmersión. Dos años antes se había estropeado el sonar y se le había colocado el de su gemelo ARA Santiago del Estero que para ese entonces ya estaba fuera de funcionamiento. Poco después de la primera navegación, el comandante Bicain se enteró de se planeaba sacar al submarino de servicio al año siguiente.

El ARA Santa Fe, antes de llevar ese nombre, había sido el USS Catfish, un submarino de la clase Balao botado el 19 de Noviembre de 1944. El USS Catfish participó en la última fase de la segunda guerra mundial, operando en el océano Pacífico. Luego de terminada la guerra estableció la base de asiento en San Diego, California. En 1948 recibió una actualización extensiva a la clase GUPPY II, cuyo principal objetivo fue aumentar la velocidad en inmersión mediante mejoras hidrodinámicas y en el rendimiento de las baterías, mejoras estas copiadas de los submarinos alemanes capturados durante la guerra.

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SS-339 Catfish

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El ARA Santa Fe cuando aún era el SS Catfish
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El 2 de julio de 1971 el USS Catfish se incorporó al comando de la fuerza de submarinos de la armada argentina y pasó a llamarse ARA Santa Fe.

El 24 de marzo de 1982 el comandante Horacio Bicain recibió un mensaje cifrado del comandante de la Fuerza de Submarinos acerca de la misión para recuperar las islas Malvinas. En ella se le indicaba que el submarino debía alistarse con tres torpedos y que debía trasladar a una sección de buzos tácticos al mando del Capitán Alfredo Cufré. Llegaron a las Malvinas el día 30 de Marzo y recibieron la información de que la operación se retrasaba 24 horas por cuestiones meteorológicas. Desde el periscopio pudieron observar que había movimientos en la playa designada para el desembarco. Bicain y Cufré decidieron cambiar el lugar de desembarco designado al sur del istmo que une el aeropuerto con Puerto Argentino por otra playa al norte del aeropuerto. A las 2:30 hs. del día 2 de Abril, la sección de buzos tácticos se desprendió del ARA Santa Fe y desembarcó en la playa elegida sin inconvenientes.

Al regresar a Mar del Plata el día 7 de Abril, las baterías tenían un rendimiento muy bajo, la radio no funcionaba correctamente, el rendimiento de las bombas de achique sólo alcanzaba para operarlas a profundidad de periscopio, y se observaba una notoria pérdida de aceite en los motores. A pesar de estas condiciones, Bicain recibió la orden de trasladar a las Islas Georgias a un grupo de once hombres con varias toneladas de equipamiento. Un largo viaje de casi 2500 kilómetros que fue realizado en condiciones climáticas extremas.

Partieron el día 16 de Abril y el viaje fue lento porque la tormenta los obligaba a viajar en inmersión, y la baja capacidad de las baterías sólo le permitía al Santa Fe moverse a unos pocos nudos de velocidad.

El día 24 de Abril, cuando ya se encontraban cerca de las islas Georgias, comienzan a captar rumores hidrofónicos que les advierten de la presencia de naves enemigas. Por la noche salen a la superficie y navegan hacia Bahía Cumberland bordeando la costa para evitar ser detectados por los radares enemigos. Al entrar en la bahía, la visibilidad a través del visor nocturno hecha por el personal destacado en la vela del submarino, no era suficiente para hacer una navegación segura entre las rocas próximas a la costa. Bicain decide comunicarse con la dotación en las Georgias, para que ellos utilizando la pequeña embarcación que tenían disponible, se acercaran al submarino para descargar al personal y los pertrechos. La comunicación se realizó por un canal internacional en jerga, ya que no se tenía previsto realizarla. La descarga demoró desde las 23:45 del día 24 de Abril, hasta las 4:00 del día 25, debido a que fueron necesarios tres viajes de la embarcación. Una vez finalizada la maniobra, Bicain ordenó partir en superficie con los motores diesel a máxima velocidad y con la nave lista para inmersión.

Al salir de la bahía en la penumbra del amanecer los sorprendió un helicóptero Westland Wasp que salió desde una nube y les arrojó una carga de profundidad. La explosión sacudió al Santa Fe y provocó un corte de energía eléctrica y comunicaciones. Bicain ordenó ir hacia la costa mientras más helicópteros se acercaban y les lanzaban torpedos buscadores. Por fortuna, ese tipo de torpedos están diseñados para impactar submarinos en inmersión y evitan las naves en superficie, razón por la que no encontraron el blanco.

En ese momento en la vela del submarino se encontraban dos tripulantes, quienes comenzaron a disparar con sus fusiles FAL a los helicópteros. Otros cuatro tripulantes se organizaron voluntariamente para hacer una cadena para reabastecer de municiones y recargar los fusiles de sus compañeros. Esta acción mantuvo alejados a los helicópteros y les impidió volver a lanzar cargas de profundidad o torpedos. Sin embargo uno de los helicópteros lanzo un misil AS11 que impactó en la vela del submarino, atravesándola. Horacio Bicain pensó que todo su personal allí apostado habría muerto, pero cuando logró comunicarse le informaron que sólo el cabo Macías estaba herido. Sin embargo la herida de Macías era de gravedad.

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El Santa Fe ya dañado, entrando en la caleta Vago, en un lateral de la bahía Cumberland, donde se encuentra Grytviken, el único asentamiento humano en las Georgias.
La imagen fue tomada desde un helicóptero británico.

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Relato del enfermero Arnaldo Funes:

“Cuando trajeron a Macías al compartimiento de baterías de popa, lo acostaron en una de las mesas del comedor. Al hacer una inspección del cuerpo vi una gran herida traumática a la altura de la rodilla derecha, en realidad era una amputación total del miembro derecho.

Había que actuar inmediatamente, calmando el dolor. Las ampollas de morfina las tenía el cabo Milano en la heladera. Con sábanas estériles, vendé y cubrí la herida, cohibiendo así la hemorragia, para culminar colocándole una veclisis, en realidad una vía permeable para tenar acceso a cualquier tipo de medicación y reponer la sangre perdida.

Al terminar con esos primeros auxilios, colocamos a Macías sobre una cama del dormitorio. El 2° comandante dio la orden de abandonar el buque. Sacamos una camilla para recostar al paciente y sujetándolo con correas, lo sacamos por el tambucho del compartimiento"

A pesar de los daños recibidos el ARA Santa Fe pudo alcanzar el muelle de la estación científica de Grytviken, mientras los infantes de marina los cubrían disparándole a los helicópteros británicos con armas livianas y con misiles anti-tanque. Los tripulantes descendieron de la nave y en poco tiempo el submarino se apoyó sobre el fondo que estaba a poca profundidad, debido a que tenía varios tanques perforados.

Mientras tanto el enfermero Funes seguía al cuidado del herido cabo Macías. Con la ayuda del personal ya desembarcado, llevó corriendo a Macías hacia la casa de la estación científica (Shackleton House), que distaba 300 metros del muelle, mientras los británicos hacían fuego sobre la posición. Dentro de la casa colocó a Macías sobre un sillón articulado de odontología y preparó el material para la operación. El suboficial anestesista Barrionuevo le aplicó anestesia peridural al paciente y el cirujano Gatica comenzó la operación. Fue necesario suturar arterias y venas hasta dejar el muñón en las mejores condiciones posibles.

A las 17 horas de ese 25 de Abril, el Capitán Lagos a cargo de los infantes de marina decidió rendirse para evitar bajas mayores, ya que los británicos tenían rodeada la posición y un poder de fuego muy superior. De esta forma cumplió con la orden que se le había dado de que los británicos debían recuperar la plaza mediante un acto de fuerza.

Poco después de la rendición también finalizó la operación del cabo Macías. En ese momento el enfermero Funes observó a través de una ventana de Shackleton House que de un helicóptero inglés descargaban un quirófano de campaña. No iba a ser necesario. Macías ya estaba operado.



Relato del comandante de la fragata HMS Brilliant, Captain John Coward:

“Cuando llegué a las Georgias del Sur, nuestros barcos estaban bien alejados de la costa porque habían escuchado la noche anterior que había un submarino argentino en la zona. Nuestros helicópteros se unieron a los de la Antrim, Plymouth y Endurance, para recorrer la costa, y encontraron al submarino mientras salía de Grytviken al amanecer. Había desembarcado algunos comandos durante la noche para reforzar la base argentina. Desde los helicópteros los muchachos le lanzaron bombas y torpedos, y lo dañaron bastante. El capitán argentino volvió al puerto y desembarcó en el antiguo muelle de la base. Los argentinos en las Georgias del Sur capitularon cuando los disparos realmente estuvieron sobre sus cabezas.

A  la mañana siguiente el ejército me pidió que sacara el submarino del muelle por si se hundía y bloqueaba el puerto. El comandante de la fuerza británica, Brian Young, recibió instrucciones de rescatarlo debido a su valor de inteligencia supuestamente alto, y decidió que debería colocarse con los viejos restos balleneros junto a la estación ballenera. El submarino era una basura horrible, pasada de moda, en un estado terrible y me di cuenta de que tendría que usar a la tripulación argentina para ayudar a moverlo. Así que los recogimos y me dieron algunos marines para protegerlos. Me preocupaba que pudieran intentar hundirlo, lo que hubiera sido un golpe audaz, bloqueando el puerto maravillosamente. Me paré en el puente mientras nos alejábamos, el Capitán Bicain dando órdenes en español, y luego, de repente, se dio cuenta de que el submarino se nos iba a hundir y ordenó a la tripulación de abajo que explotaran los tanques para mantenerlo en la superficie. El problema era que abajo estaba oscuro y empapado, y los marines británicos pensaron que la tripulación estaba tratando de echarlo a pique, así que comenzó una pelea. Lo primero que supe fue que hubo disparos al aire y un argentino murió. El Capitán Bicain, creo, entendió la situación y el tripulante argentino fue enterrado con plenos honores militares.

Parecía que iba a ser una guerra bastante extraña. Hasta entonces nadie había muerto, ese submarinista argentino fue el primero”

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El maquinista Félix Artuso en su puesto de comando
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A continuación el mismo suceso relatado por el capitán Bicain:

Luego de la rendición de la plaza, el Comandante de la Fuerza de Tareas británica, Capitán Young, me indicó que debían retirar el submarino del muelle de la BAS hacia otro que se encontraba en el fondo de la caleta. Para ello trajo al Comandante de la fragata "Brillant", el capitán Coward, que era submarinista. Ellos aducían, de acuerdo a la Convención de Ginebra, que la comprometida situación del submarino podía generar gases explosivos (emanaciones de hidrógeno provenientes del ácido de la batería) que en caso de estallido podría hacer detonar los 20 torpedos Mk 14 y los tres Mk 37 que llevábamos a bordo. Consulté con mi segundo y pensamos que durante la maniobra de traslado, de unos 2.000 metros de distancia, se podría realizar algún acto de sabotaje para inducir el hundimiento de la nave. Estos actos de sabotaje consistían en abrir las válvulas de inundación lenta. Para el movimiento designé a los Suboficiales Artuso, Ibalo, Ontiveros, Ruiz, Recalde y Salto. A Artuso le ordené que no hiciera ninguna acción de las mencionadas, ya que iba a estar custodiado por dos infantes armados.

La maniobra consistía en hacer el traslado con los motores eléctricos de propulsión. Nos pusimos en marcha y en medio de la caleta el submarino se escora. Indico poner en funcionamiento el rotocompresor a fin de entregar aire a los tanques inundados a consecuencia de los daños y mejorar la flotabilidad. Se escucha claramente la puesta en marcha del rotocompresor. De pronto, se asoma un infante inglés por la escotilla de batería de popa disparando su arma al aire y gritando que el submarino se hundía. Momentos después el Suboficial Ibalo me informa que Artuso había sido baleado.

Lo ocurrido fue lo siguiente: al escorarse la nave, Artuso hace un movimiento hacia la banda de babor para alcanzar las palancas que compensarían el desbalanceo del barco, el Infante de Marina inglés que lo vigilaba tenía órdenes para que el maquinista no accediera a dichas palancas y le disparó. Aun sin saber si Artuso estaba herido o muerto, le indiqué a Coward que me hacía cargo de la maniobra y alcanzamos el muelle. Luego de atracar con la mayor premura, el comandante británico me informa que Artuso había muerto, mi indignación fue tal que lo insulté con gran variedad de adjetivos en castellano y en inglés. No me respondió una palabra. Se pudieron abrir varias de esas válvulas de inundación lenta y luego de varias horas el Santa Fe tocó fondo aflorando solamente la vela.”

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El capitán Bicain y el Capitán Coward sobre la cubierta del Santa Fe
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Todos los prisioneros fueron embarcados en el petrolero RFA Tidespring. El cabo Macías fue alojado en un compartimiento con óptima atención. Allí recibió la primera curación posterior a la operación donde estuvieron presentes el enfermero Funes, el Dr. Gatica, el capitán Bicain y un médico inglés. Durante la estadía en el Tidespring el enfermero Funes tenía permitido trasladarse el compartimiento de Macías para asistirlo. Durante el transcurso de la navegación también fueron autorizados a subir a la cubierta donde Macías empezó a caminar con bastones.

El Tidespring los desembarcó en la isla Ascensión, desde dónde fueron trasladados por vía aérea a Montevideo.

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El cabo Macías acompañado por el enfermero Funes desembarcando en la isla Ascensión
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Las Georgias habían quedado atrás, muy lejos y en manos extrañas. La odisea del ARA Santa Fe ya era historia, y la veterana nave se había quedado allí, como souvenir semihundido en el abandonado muelle ballenero. Años después cuando los ingleses quisieron llevárselo como trofeo de guerra el Sante Fe se resistió y cortó sus amarras para hundirse definitivamente en una de las tantas bahías de las Georgias del sur.

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El ARA Santa Fe en medio de la bahía mostrando sus daños
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Para sus tripulantes la vida empezaba de nuevo, ya lejos de la guerra, excepto para Felix Artuso que descansa en el último confín de la patria y del mundo, sin compañía argentina, pero acompañado por algunos de más intrépidos exploradores del continente Antártico.

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Grytviken, en el fondo la de bahía Cumberland, el cementerio en primer plano
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Fernando Fontenla Felipetti - 25 de Abril de 2021



Bibliografía:

- Reportaje al capitán de corbeta Horacio Bicain, comandante del ARA Santa Fe
Disponible en: https://www.histarmar.com.ar/Malvinas/OpGeorgiasxBicain.htm


- Reportaje a Arnaldo Funes, enfermero del ARA Santa Fe
Disponible en: https://www.elsnorkel.com/2012/04/enfermero-en-guerra-relato-tripulante.html


- Relato del Capitán John Coward, comandante de la fragata Brilliant
Disponible en: https://www.hmsbrilliant.com/